domingo, 3 de mayo de 2009

Sobre amapolas y asombros


Se resiste altivo
el tallo de la amapola
a perder su corona.
Viento fuerte de Mayo.


Aunque no suelo hacer mayores comentarios sobre mis haikus y antojikus , tal vez y como excepción, en esta ocasión sí lo haré. No hace mucho alguien me recordó una bella definición de un poeta de haikus. Decía que éste era un "cronista de asombros". Realmente me resultó una acertada definición. El caso es que recientemente salía de una visita al hospital para ver a mi madre (estos últimos meses han sido muchas las idas, venidas y estancias en hospitales) . Al dirigirme al coche pasé junto a una linde. Observé cómo entre la hierba sobresalía una solitaria y desgarbada amapola que se debatía por mantenerse entera en medio de un fuerte viento racheado. Finalmente perdió uno a uno sus preciados pétalos. Pensé en todos esos dramas ocultos tras cada número de cada una de las anónimas habitaciones del vecino hospital y en cómo nos aferramos, como la amapola, al esplendor y asombro de la vida.

1 comentario:

Nanny Ogg dijo...

Una hermosa comparación la que has hecho entre la frágil amapola y nuestra frágil vida. Lástima que nosotros tampoco podamos, siempre, luchar contra el poderoso viento.

Besos