sábado, 13 de diciembre de 2008

Deslumbres (IV)


La imagen y el texto del post anterior "Deslumbres III" me hicieron recordar una pintada (la que ilustra este post) que fotografié hace tiempo en la desconchada pared de una calle de Sevilla ( La calle Socorro, para más señas). En su momento a estas pintadas urbanas de índole poética que a veces "invaden" ( y para otros, ensucian) las paredes, tapias y otros lugares urbanos, las llamaba cariñosamente "señales de humo". De algunas de ellas ya hablé en otro momento y lugar. Hubo un tiempo en que salía de caza y captura de dichas señales, miraba aquí y allá. Casi nunca encontraba nada. Sólo a veces, casualmente, aparecían a mi vista y a mi cámara del móvil, con el que las fotografiaba. Era un placer descubrirlas. Muchas eran pequeñas frases llenas de ingenio, otras eran verdaderos iconos artísticos hecho con plantillas de stencil que aparecían repartidos por los distintos rincones de la ciudad. La frase de esta pintada en concreto es para mí, de una profundidad admirable. Me alegró el día leerla. Hace tiempo que ya no está. No importa. Cada vez que paso por esa calle miro a la pared y la sigo leyendo. Sé que está ahí bajo varias capas de cal .Por mi parte, sigue alumbrando.

1 comentario:

salirse de la fila dijo...

Las palabras iluminan, sí :-)
Las dichas, como estrellas fugaces; las escritas en los muros, como soles; las de microficcionarios, en racimos, como nebulosas; las de comentarios amigos, como constelaciones.
Y los saludos que te mando, como luceros.

Palabras como pájaros