jueves, 13 de agosto de 2009

Puentes


Esta imágen tan bucólica es de un bello paraje próximo a la Cantabria pasiega, cerca de la población de Mirones. Le llaman "Puente Romano" aunque en realidad es una construcción del siglo XV. Ya se ha convertido casi en costumbre acercarnos en familia todos los años a visitarlo y bañarnos a su sombra, en un remanso de cristalinas y frescas - muy frescas- aguas. En mi última visita recordé un haiku de Taneda Santôka donde el puente era metáfora y frontera entre la vida y la muerte. Traducido - con la dificultad que entraña traducir la profundidad de significados de los haikus a cualquier idioma occidental- se leería

El largo puente
que nunca volveré a cruzar
Viento de eternidad


El poeta errante ve próximo su fin. Mira hacia atrás, repasa su fatigosa vida y siente en la cara el golpe de un viento incesante, un viento que lo empuja inexorablemente hacia el final del puente y que nunca más le dejará ya regresar al otro lado. Nos dice: la muerte sólo tiene puentes de ida. Y pienso fugazmente acerca de esta idea : si llegado el momento pudiese elegir el puente que debo cruzar, eligiría uno como este tranquilo puente de Mirones, corto y discreto, con el discurrir del agua cristalina entre las piedras y la brisa fresca de la fronda como testigos últimos del viaje. No sería mal equipaje para el camino de ida...

Ya se. Ciertamente es un haiku triste y dramático. Habría que conocer algo acerca de su autor. Santôka (1882-1940) es el último monje itirerante de la historia de Japón. En uno de sus últimos diarios escribe:
" No soy otra cosa que un monje errante . No hay nada que se pueda decir de mí excepto que soy un peregrino que ha gastado toda su vida de aquí para allá como las plantas que florecen en el agua que va discurriendo de una orilla a otra. Parece patético pero he encontrado la felicidad en esta vida miserable y tranquila. El agua fluye , las nubes pasan sin nunca pararse ni establecerse. Cuando sopla el viento, caen la hojas. Como nadan los peces o vuelan los pájaros, yo ando y ando y sigo adelante..."


Y acabo con otro de sus haiku, que a tenor de mis circunstancias personales - la reciente desaparición de mi madre- me caló hasta el tuétano:

La sensación de que algo falta...
Caen las hojas
(Cita y haikus extraídos del libro de Taneda Santôka "El monje desnudo.100 haikus" de Miraguano Ediciones)

4 comentarios:

Javi dijo...

Hermoso.

Nanny Ogg dijo...

"La sensación de que algo falta...
Caen las hojas". A mí también me ha llegado al alma este haiku...

Besos

Carmen María dijo...

"La muerte sólo tiene puentes de ida." qué bella entrada, llena de poesía y por lo tanto, de verdad. Qué ganas de conocer el puente que describes. Un saludo.

Pilar dijo...

Hola como bien afirmas es triste pero esperanzador, cuando Santôka afirma que ha encontrado la felicidad en esta vida. Y la felicidad la encuentra en esas pequeñas cosas que pasan desapercibidas, a mí me gusta observarlas siempre que puedo: el ir y venir de las olas, el brillo de las estrellas, la brisa del viento cuando a veces nos habla...
No quiero extenderme en el comentario.
Saludos