lunes, 23 de marzo de 2009

Haikus ( o casi) al vuelo. Una historia.

Foto: "Cópula de Mariposas Arlequín" del álbum de Flickr de Fco. Peinado.

Mi abuelo y mi padre eran campesinos. Gran parte de los fines de semana y vacaciones de mi niñez y algunas más de mi juventud las he pasado aprendiendo de ellos las faenas del campo. No puedo decir que en aquellos tiempos disfrutara mucho. Tenía que ir lloviera, hiciera frío o un calor de espanto. Además, muchas faenas eran monótonas y repetitivas como la poda, la vendimia y tantas otras. Tanto contacto con el campo hacía que tuviera frecuentes contactos con la fauna menuda que poblaba las viñas, los olivares y las huertas. Suponían para mi una fuente de distracción y relajación de las cansinas tareas agrícolas: lagartijas, pájaros, culebras, lombrices, mariposas, libélulas, hormigas, abejas, orugas, etc. Los he observado innumerables veces.

Con frecuencia seguía el rastro de las hormigas hasta su agujero o les ponía un obstáculo a la afanosa fila para ver cómo reaccionaban y recomponían su camino. O seguía la huida de un lagarto o pequeña culebra. O intentaba con sigilo y maña capturar por sus alas a una despistada libélula... A las mariposas las observaba con verdadera pasión. Las seguía en sus vuelos titubeantes de una flor a otra. Mi abuelo nunca me decía nada, mi padre se enfadaba por mis "embobamientos" zoológicos. ¡ No te duermas !, me solía decir. Quizá ahora me de cuenta de que estas infantiles observaciones tengan sus frutos.

No me hice biólogo aunque lo intenté. Acabé siendo o queriendo ser pintor. Por eso las imágenes visuales me interesan mucho cuando escribo estos breves textos inspirados en los haikus, aunque no respondan exactamente a la excelencia y métrica de los mismos. Sea como sea ,son impresiones captadas al vuelo, sugerencias. Las protagonistas: esas maravillosas criaturas aladas llamadas mariposas . Estos son 10 "jaikus" pillados al aire de su vuelo en estos días de incipiente primavera.


I
La mariposa sobrevuela
sus días contados.

II
La felicidad debe ser esto:
dos alas volanderas
en la fugacidad de un instante.

III
Sobre las flores del rocío
las mariposas
liban al vuelo los suspiros.
IV
Simetría perfecta
en un mundo
descompensado de belleza.
V
La vida efímera de una mariposa
está fatalmente escrita
en el esplendor de sus alas.
VI
La rosa tiene espinas clavadas,
tantas como veces
las mariposas eclipsan
su soberbia belleza.
VII
Hasta en su huida
la mariposa
parece no tener prisa.
VIII
Las mariposas
son poemas cinéticos
que dan alas
a la belleza.
XIX
Alrededor de la lámpara
las mariposas de la noche
describen órbitas suicidas.
X
El cielo de la primavera
está pletórico de tráfico aéreo