martes, 15 de octubre de 2013

Inventario de esplendores

Mientras me pienso si dar un descanso temporal a este espacio insular para retomar viejos proyectos e iniciar otros nuevos, no he podido resistirme a escribir una nueva  o penúltima crónica  inspirada en  algo que leí hace tiempo y que me apetecía escribir.  Me refiero a un entrañable y ameno librito de Jean Hamburguer titulado  "La miel y la cicuta" publicado por la mítica colección "Breviarios" de  la editorial mexicana  Fondo de  Cultura Económica,  un fabuloso "inventario de las condiciones  en las cuales tenemos que vivir".

En uno de sus capítulos habla del inventario de esplendores que es la naturaleza y de un concepto en especial tan frágil como maravilloso:  la belleza. Y a continuación nos habla del arte como uno de los mayores esplendores que ha concebido la imaginación humana.

De la serie de las "Constelaciones" de Joan  Miró

Y  retomado el hilo y recordando cosas escritas como La belleza del  Polen o  más recientemente, Sobre  salamandras, orugas y esfinges quisiera poner solo  una pincelada más de este inmenso y maravilloso inventarios de esplendores  y crónica de asombros que  encontramos en la naturaleza y no siempre tenemos los ojos limpios o aclarados  para apreciarlos en su conjunto . No es la primera vez  que hablo de mariposas, pero esta vez quisiera detenerme en un supuesto, entre muchos otros posibles.  Hay más de 10.000 especias de mariposas y si una de ellas desapareciera nadie lo notaría.  De  hecho cada día desaparecen especies de todo tipo en el mundo a raíz de  toda la basura y contaminación generada por el hombre. Así como la desforestación   y reducción de sus hábitats naturales causa en los animales dolor, sufrimiento y la muerte de millones de individuos. Muchos irán desapareciendo irremediablemente en las próximas décadas sin que podamos hacer nada  o bien poco por salvarlos, a pesar de los esfuerzos de las asociaciones y colectivos ecologistas.. El precio del  progreso es doloroso y traumático para el mundo animal. Es demoledor y cada día que pasa es un drama en algún lugar del mundo y por desgracia,  no solo para el mundo animal. Guerras e las que mueren miles de personas inocentes, migraciones de personas en busca de un futuro mejor que suelen acabar con sus esperanzas en el fondo del mar como el  triste y reciente  suceso  en Lampedusa, desastres ocasionados por la negligencia y avaricia del hombre y tantas otras calamidades de las que somos causa y efecto.

Fotografía vía Observando la naturaleza

Pero quisiera no desviarme por el planeta mundo  y volver a la  "modesta" desaparición de una sola especie de mariposa,  tal vez incluso ciertas personas se alegrarían  si se trata de una especie que causa daño en los campos. Me viene a la mente una especie en concreto que tal vez la gente conozca o haya visto alguna vez. En su forma de oruga es un vistoso ejemplar de un llamativo color verde pistacho claro, cuyos anillos de un negro aterciopelado, están punteados de manchas amarillas o anaranjadas, casi del color del azafrán. De ella nacerá otro ser no menos espectacular y bello, el  macaón o mariposa del hinojo (papilio machaon)  que a buen seguro habéis visto revolotear por jardines o campos.

Fotografía vía Naturateca

Si alguna vez la habéis observado con detenimiento recordaréis  ese inventario de esplendores concentrado en esas diminutas alas  entonadas de un bello amarillo claro y  ribeteadas de  un  profundo negro,  salpicado de motitas también amarillas, como polvo de oro;  en  esos cinco ocelos en las alas posteriores, de un intenso azul aterciopelado enmarcados en franjas negras como un vitral de Matisse;   en las manchas de color carmín que anteceden al bello ápice punteado del borde de las alas; en las gráciles antenas dignas de un trazo lineal del mejor Miró, en ...en definitiva un objeto admirable, digno de provocar la emoción de la belleza, esa  belleza efímera que hace  estallar hermosos haikus en los grandes poetas japoneses  del género y  humildemente en este  aprendiz en Haikus (o casi) al vuelo, esa belleza que solo el arte puede recoger como testigo, de la certidumbre de estar en presencia de una perfección formal en la  cual no puede cambiarse ningún detalle sin causar un daño irreparable.

Y como dice el mismo Hamburger,  "la historia del arte es la de un milagro permanente de la libertad humana. Sonidos, palabras,  formas creadas íntegramente cambian los colores de la vida, tiene la capacidad de hacer nacer un sentimiento singular y propiamente  humano, el sentimiento de admiración".

Así que,  con el mismo sentimiento de admiración  hacia el arte y la belleza con que un día esta Insula Dulcamara emergió, también despido hoy este post y dejo que cuanto he escrito repose y sea  reposo de mis muchas admiraciones y asombros, para quien quiera detenerse o sacudirse por un momento del polvo de la rutina.
No dejen de asombrarse...

3 comentarios:

Javier G. Valdivia dijo...

Espero, y deseo, que esta pausa literaria sea como el sueño temprano de esa oruga que le permite metamorfosearse en otro ser mucho más bello y admirable aún.
Que bien aquí, o en cualquier otro medio, podamos seguir disfrutando de tus ficciones y aficiones (las aflicciones las dejo para tu intimidad ;) que tanto y tan bueno nos hacen pensar.
Siempre es un placer leerte, amigo Manuel.

manuel varela dijo...

Como siempre paso por tu Ínsula fugazmente, pero también siempre acabo reposando sobre ella para respirar.
Me ha gustado mucho tu x-penúltimo-post y espero hacerme con el libro que mencionas.

Un abrazo Manuel.

Mayalen dijo...

lee un comentario que he hecho en la entrada de CAIDAS te vas reir creo