domingo, 8 de febrero de 2009

Museo Imaginario (y III): el apagón de King Kong



Aquella noche llovía (también) a mares en mi pueblo. No teníamos televisión aún, si mal no recuerdo. Entonces era yo un mocoso de 8 o 9 años. O tal vez 10, no sabría precisar. Daban por la UHF ( la "segunda cadena" de entonces ) la mítica película de King Kong, la original de 1933 en obligado y riguroso blanco y negro. Yo quería verla a toda costa y fui a casa de mi Tía Vítora que sí tenía televisión. A mitad de la película se fue la luz, posiblemente debido a la tormenta o por culpa de los fusibles de la casa. Lo cierto es que cuando se restableció el suministro eléctrico me había perdido un buen trozo de película, entre el cual estaba la famosa escena del enorme gorila escalando el Empire con Anne (la muchacha) y sufriendo el acoso de los aviones. En el colegio recuerdo que incluso nos castigaron ( en concreto fue D. Manuel, un rancio maestro con "bigote recortado" de la "vieja escuela " a quien le gustaba usar en demasía la palmeta y hacernos cantar - sí, aún vivía Franco- el "Cara al sol" por las mañanas) a quieres reconocimos inocentemente haber visto la película, ya que estaba clasificada ¡¡con un "rombo" !!.Tardé algunos años en volver a verla ya completa , con los trozos ( de supuesto contenido erótico o violento) que la férrea y mojigata censura franquísta ( junto a la larga sombra del Código Hayds) había suprimido o sutilmente oscurecido y por supuesto, con aquella mítica escena que el apagón me privó y que yo imaginaba por lo que contaba el chavalerío.

Algo debió impresionarme de esta película. Tal vez me despertara la curiosidad por comprender la "humanidad" del mundo animal o la "animalidad" de la humanidad, quién sabe. Lo que sí es seguro es que me abrió las puertas al "gusanillo" de la lectura y en especial al género literario de aventuras basado en mundos perdidos, en especial a las historietas gráficas basadas en novelas de Arthur Conan Doyle, "El mundo perdido" ( de la que se hizo una película muda en 1925 que sirvió de inspiración para King Kong) y la de Edgar Rice Burroughs, "La tierra que el mundo olvidó" (1918), que se ambientan en selvas plagadas de animales prehistóricos o los muchos clásicos de Julio Verne , entre ellos "20.000 leguas de viaje submarino" o "Viaje al centro de la Tierra", donde también aparecían estas criaturas antediluvianas. Lógicamente algunas de estas novelas las leía de la única forma que podía o sabía entonces: en versión ilustrada de cómic, en aquellas fantásticas colecciones de Bruguera "Joyas Literarias Juveniles". Ésta es la razón por la cual este fragmento y por extensión ,la película entera me la llevaría a la filmoteca de mi Museo Imaginario.