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miércoles, 29 de julio de 2015

#DestinoBerlín (I): Crónica de un Berlín imaginado

Fotograma de "El cielo sobre Berlín" de Wind Wenders.


Se  viaja de muchas maneras. Países, paisajes y ciudades que toman forma en nuestra imaginación. Como en ciertos sueños, uno ha estado en muchos lugares antes de estar. Los ha imaginado de niño en los mapas escolares, los ha visto en películas, los ha escuchado en las historias que cuentan las canciones o los ha recreado entre las páginas de los libros que ha leído. Sí, también los lugares tienen su música y sus historias y también viajamos con ellos. Y por supuesto, a través del arte y la fotografía uno ya ha viajado a  ciertos lugares. 

Esto sucede, por supuesto, con Berlín. Una ciudad dinámica, compleja y con una convulsa historia a sus espaldas. 

Así que esta primera crónica de mi  viaje a  Berlín, es en definitiva un crónica de un viaje anunciado, la crónica de un viaje imaginado a través de la escuela, del cine, de la música o del arte.  Empezamos…


Mapas.

De pequeño se me daba bien dibujar. Me encantaba,  además,  dibujar mapas en la escuela. Viajaba imaginariamente con ellos. También, por eso mismo,  se los hacía a mis compañeros menos diestros en el dibujo a cambio de favores u otras ayudas escolares. A fuerza de marcar con puntos una y otra vez las capitales, los mares,  los ríos y las montañas  uno aprendió Geografía y se hizo una composición de lugar de cómo estaba repartido y estructurado el mundo. Algunas capitales tenían  nombres exóticos,  que ya de por sí,  abrían la fantasía de un niño a imaginar mil y una aventuras en ellas:  Singapur, Ulan Bator,   Mogadisco o Yakarta .  Cada país de un color.  Un color minuciosamente aplicados con aquellos  entrañables lápiceros  Alpino que tenía en mi estuche de skay  de “tres plantas”. Y tengo el recuerdo de que  las fronteras las remarcaba  más fuerte del mismo color,  de forma que los mapas parecían alfombras o puzzles de colores. Luego uno  , cuando viaja por primera  vez,  se da cuenta de que los países no cambian de color al atravesar sus fronteras sino que más o menos siempre son siempre  el mismo color  gris.

 Ay, las fronteras.   Y  ahí estaba una ciudad llamaba Berlín, como capital de la extinta RDA,  que por supuesto  en mis mapas y en grandes  los mapas  que se colgaban de la pizarra,  llevaba un color distinto de la RFA,  cuya capital era la insulsa  Bonn.  Y por supuesto, yo aún no sabía nada del drama que suponía que  existiesen dos  Alemanias  y que llevasen dos colores distintos. Ni que dentro de Berlín hubiese también dos ciudades distintas y un infame muro que las separaba. Era un niño y los únicos muros que conocíamos eran las tapias de las bodegas  y lagares del pueblo donde nos saltábamos a coger hojas de morera para los gusanos de seda.




Cine

Luego, mucho más tarde, vino el cine. Ay, el cine.  Cuántas películas, cuantos lugares.  La primera y más nítida referencia que tengo de Berlín tal vez sea  “El cielo sobre Berlín” de  Wind Wenders. Recuerdo especialmente  esta maravillosa  toma aérea panorámica en blanco y negro desde la Columna de la Victoria ( Siegessäule) en Tiergarten.  Estando allí quise subir pero llovía mucho y no valía la pena porque la gente estaba agolpada en el mirador, así que en cierta forma  me conformo mejor  con esa mirada  poética  a través del personaje  de Wenders. Ya estuve allí, ya vi...



Tráiler


Y está, por supuesto,  Cabaret. ¿Quién no ha visto o escuchado a Lisa  Minnelli en Cabaret?



El loco Berlín de finales de los año 20 donde todo era posible y permitido. Intenté rastrear esa huella pero ya de aquel Berlín queda más bien poco, poco más que su historia sus recuerdos y sus imágenes. Tal vez la mítica sala Metropol de estilo Jugendstil (versión alemana del Art Decó), construida en 1906 por el suizo Albert Fröhlich  y que en un origen fue un “palacio de ocio” con cinco plantas  destinadas a salas de juego, cabarets, restaurantes y salas de fiestas. A finales de los años 20 Erwin Piscator lo adquirió y lo transformó en un teatro de variedades del que fue intendente y director. Más o menos de la época convulsa  en que se desarrolla Cabaret,  donde ya  se estaba fraguando el caldo de cultivo del  auge del Nacional Socialismo. Hoy el edifico se mantiene  más o menos restaurado (como casi todo en Berlín)  pie. La sala se llama ahora “Goya” pero tenía pinta de haber cerrado o estar de reformas o de obras (como casi todo en Berlín). Así son las cosas. El tiempo no perdona.

Antiguo edificio de la Sala Metropol,  en la actualidad

Y más referencias  cinematográficas. Por ejemplo,  la durísima “La caída de los dioses” (1969)  del realizador italiano Luchino Visconti donde junto a otras dos  de sus películas de su triología alemana ( ”Muerte en Venecia” y “Ludwing”) analiza el  vertiginoso ascenso del nazismo en la república de Weimar. O la neorrealista   “Alemania, año Cero” un duro  film casi documental de Rosellini,  rodado en el  desolado Berlín bajo los escombros de 1948.

Fotograma de "Alemania, año Cero"

 Y  para acabar estas referencias cinéfilas,  algunos títulos más: aquella película de culto llamada  “Yo, Christiane F” donde se retrataba la vida de una joven  en  el sórdido Berlín de drogas y prostitución de principios de los 80, las típicas películas que por aquellos años  veíamos  de tarde en tarde a precios reducidos en las llamadas entonces “sesiones golfas” de madrugada.


 Recuerdo especial, aparte de la aparición y la música de Bowie,  de la escena en que  la protagonista y unos amigos tras una noche de descontrol,  se refugian en lo alto de un edificio donde ven amanecer bajo la estrella giratoria y luminosa del logo de Mercedes-Benz, aún bien visible en el sky line de Berlín y que también aparece en la película de Wenders.



Y también, “Good Bye Lenin!” (2003), de  Wolfgang Becker,  que cuenta una curiosa historia de una madre firme defensora de los valores comunistas de la RDA  que  cae en coma y despierta tras la caída del muro y sus hijos deciden ocultarle el hecho y  hacerle creer que siguen viviendo como si nada hubiera pasado, en una especie de museo del socialismo.


Música



También a través de la música uno ha imaginado Berlín.  El punk operístico de Nina Hagen me puso musicalmente a Berlín en el mapa.  A propósito del punk,  los mismísimos Sex Pistols hablaron del Muro de Berlín en "Holidays inthe Sun",  una de las canciones de su Never Mind the Bollocks de 1977.
Y por supuesto, David Bowie a través de su disco y canción “Héroes", inspirada en la relación sentimental de una pareja dividida por el muro.



Obviamente,  el celebre "Another Brick In The Wall", de Pink Floyd, canción que el grupo de rock sinfónico incluyó en su alegato contra la alienación, el álbum The Wall, que publicaron en 1979,  el que Alan Parker se inspiró años más tarde para hacer una compleja película del mismo  título, donde mezclaba a actores con  imágenes de archivo y espectaculares piezas de animación.




Lou Reed  publicó en 1973  su disco  Berlín  y la canción del mismo título, abría el  disco, aunque el tema ya formaba parte del repertorio de su anterior banda junto a Nico, la mítica Velvet Undergroud ...




Leonard Cohen convirtió Berlín en metáfora humana en su "First we take Manhattan".




Ya en tierra patria,  Joaquín Sabina grabó en 1990  la canción "El muro de Berlín"  en su álbum Mentiras Piadosas.

Arte

"Mujeres en Alexanderplatz" de E. L  Kirchner, 1911


George Grosz Metrópolis (1916-1917) Museo Thyssen Bornemisza (Madrid)

Las referencias  artísticas sobre  Berlín me vivieron especialmente a través del expresionismo alemán y más concretamente a través de los títulos de algunas obras de  E. L Kirchner o los crudos dibujos y grabados de George Groz  y Otto Dix.


Algunas de estas obras he tenido  la ocasión y la suerte  de verlas  en la exposición  In&Ex , Impresionismus  & Expresionismus que se celebraba estos días en el  Altes Museum de Berlín.

Cómic

La otra referencia, mas reciente,  la tengo en la novela gráfica a través de la trilogía sobre Berlín de Jason Luttes de la cual me he leído las dos primeras novelas  Libro 1: Ciudad de piedras (elegida por la revista Time como una de las 10 mejores novelas gráficas de todos los tiempos) y Libro 2: Ciudad de humo.

Viñeta de  "Berlín .Libro 1. Ciudad de piedras" de Jason Lutes

Literatura

En libros no tengo muchas referencias, tal  vez “Nox” una novela que leí hace mucho tiempo, Nox, de Thomas Hettche, que ya no tengo (tal vez me la prestó un amigo)  pero que a través de internet  he podido recuperar y refrescar  su trama:  Berlín en la noche del 9 de noviembre de 1989. el Muro ha caído. El delirio colectivo recorre la ciudad. Mientras la gente del Este y del Oeste se abrazan los unos a los otros, por las calles deambula una mujer que guarda un oscuro secreto.  Acaba de cometer un asesinato. Confusa y perpleja, erra escrutando una ciudad conmocionada por la alegría y la ilusión. Durante su vagabundeo en dirección al Este cruza la “cicatriz”, la antigua frontera, que tanto se parece a la que lleva en su cuerpo. Recrea, de forma surrealista, la noche de la caída del Muro, una noche en la que todo parece posible...





Fin del viaje y de la primera crónica berlinesa ,  gracias. 

martes, 12 de agosto de 2014

Joyce, panteras y cometas frente a Ireland's Eye

Estas cinco fotos panorámicas las tomé no hace mucho  en los alrededores de  Dublín. Vistas así parecen lo que son:  cinco fotografías tomadas sin otro aparente propósito que el estético en un mismo día y lugar.  Pero es curioso como algunas fotografías intrascendentes de repente empiezan a encadenarse y a contar historias.



Como la de esta mole redonda o torreón. Estaba en un promontorio del cabo de Howth, enclave costero del Condado de Dublín.

Pero lo curioso es que dicha torre, como podemos comprobar en muchos rincones de Dublín, tiene una relación con James Joyce, el famoso autor de Ulises ( novela que reconozco que no me llegué a leer en su momento completa, aunque lo intenté en un par de ocasiones). A decir verdad , mientras escribía este post descubrí que no era esta torre en concreto sino  una muy  similar que se ve a lo  lejos, en la islita de Ireland´s Eye,  pero no adelantemos la historia ...



Desde ella había una espléndidas vistas de la bahía y del mar. Bahía por la que un día allá por el año ochocientos y pico entraron a saco los vikingos y fundaron una ciudad fortín,  lo que hoy se conocen como la ciudad de Dublín, nombre derivado de las voces irlandesas Dubh Linn, que significan "laguna negra", originada  al parecer por el estancamiento del río Poddle antes de desembocar en el río Liffey, una especie de ensenada fluvial al resguardo del oleaje donde atracaban y refugiaban sus barcos tras sus  míticas correrías y saqueos por media Europa.



Estaba muy próxima a un viejo cementerio irlandés  junto a una iglesia en ruinas (foto anterior) , con tumbas desperdigadas en el suelo, aparentemente abandonadas junto a otras recientes. Entre las cruces y las ruinas se veía el mar, el puerto ( de hecho muchas de  las cruces miraban también al mar, posiblemente de marineros irlandeses que murieron en el mar o vivieron de él) y la pequeña isla en primer término llamada "Ireland's  eye" en medio de la bahía , El ojo de Irlanda,  que tiene un especial protagonismo en esta historia, como se verá. En dicha torre, por lo que pude leer en un cartel que colgaba en las inmediaciones,  estaba ubicado un museo de radios antiguas que no llegamos a ver porque ya estaba cerrado por la tarde.



Imagen de la portada de la novela gráfica  "Dublinés" de Alfonso Zapico

El caso es que, ya a la vuelta de Dublín y  leyendo la novela gráfica "Dublinés" de Alfonso Zapico recomendada por mi amiga Chelucana,  me entero de que en Ireland's Eye hay una torre  muy similar que tiene un nombre y una historia:  Torre Martello de Sandycove , una de las muchas fortificaciones del estilo  repartidas a lo largo de la Bahía de Dublín construídas para prevenir un posible ataque de las tropas napoleónicas, que nunca llegó a suceder.  Posiblemente la torre de mi  foto fue en su momento una de estas fortificaciones, ahora reconstruida y reutilizada para el mentado museo radiofónico.

Ireland's  Eye desde  Howth Harbour, con la Torre Martello  en la punta de la izquierda | Imagen vía  dmoon1 en Flickr

Cuenta Zapito en un pasaje de su novela gráfica  (inspirada en la vida y la obra literaria de Joyce)  que la Torre Martello fue la residencia temporal en plan "okupa" de una peculiar comuna de cuatro jóvenes bohemios dublineses, juerguistas y borrachos, entre ellos -es fácil de adivinar-  un joven ansioso por ser un gran escritor irlandés llamado James Joyce. Se entregaban a la vida contemplativa, a discusiones literarias y políticas de todo tipo y sobre todo, a beber e irse de juega a los prostíbulos y pubs de la costa. Uno de sus amigos,  que sufría ciertos trastornos psicológicos,  comenzó a tener por las noches alucinaciones en forma de una pantera negra que se le echaba encima para devorarlo. Una de las noches, otro de los ocupantes de las ruinas de la torre, harto de los sobresaltos a medianoche, sacó una vieja pistola y comenzó a disparar a la imaginaria pantera del otro amigo. En la oscuridad de la noche los disparos rozaron la cabeza de Joyce que huyó despavorido de la torre aquella misma noche con su maleta, en la que ya llevaba unos primeros esbozos de la que poco después sería su primera novela: "Dublineses" (Dubliners), serie de quince relatos cortos dedicados a la gente de Dublín,, que apareció finalmente en 1914, pues muchos editores rechazaron inicialmente su publicación por la crudeza con la que describía a sus propios paisanos y a su país. Y curiosamente, en la misma Torre Martello arranca su novela más conocida y celebrada, Ulises.

Reconstrucción  actual de la estancia de Ulises en  La Torre Martello


Hoy día, parece  ser porque no lo visitamos,  un  típico "Museo Trampa" al modo  británico. Sin tener mucho  que ofrecer  ha sido convertido  en lugar de peregrinación para los amantes literarios de Joyce y en museo temático (7'10€ de entrada). Sus piezas más relevantes son primeras ediciones de libros, un chaleco, una guitarra, una petaca y un bastón de James Joyce. Mucha fotocopia y algún original en sus cajas de metacrilato con barómetros. La estrecha escalera asciende al cuarto donde posiblemente se alojó Joyce y decoran con una pantera negra de porcelana para evocar el episodio del que hablé más arriba. Hoy día...





Ajenos a todo esta turbulenta y literaria historia de la vida de Joyce, una joven irlandesa lee plácidamente en un terraplén al borde del mar  (tal vez,  quien sabe,  el Ulises de Joyce)  y una familia   juega a volar una cometa más abajo, en el espigón del puerto, frente a Ireland Eye's, isla a la que por cierto  los músicos del  grupo del camello  de los años 70 conocido como  Camel  (aún conservo a buen recaudo las dos cintas de casete de  su álbum  Mirage)   le dedicaron un bello tema del mismo nombre. San Youtube me echa un cable con esta buena versión acústica de su tema "Eyes of Ireland"", no está mal para cerrar un post sobre  crónicas insulares, viajeras y literarias ...

 

Cuya letra traducida,  para quienes somos poco duchos en la lengua de Shakespeare, dice así:


Escuchad ahora chicos,
dijo mi abuela -
os contaré una historia y
entonces os acostaréis.
Hubo un tiempo en el que
vivíamos fuera de nuestra tierra.
Fueron tiempos duros,
y todos nos dejamos la piel en ello.

Pero los vientos soplaron nuestras vidas,
y dispersaron nuestras semillas.
Cambiando el paisaje,
de flores a maleza.
Ved en el cementerio
las familias que se fueron.
Las más grandes lápidas
les recuerdan...

Cuando vosotros salisteis del Puerto,
fueron vuestras últimas vistas de Irlanda.

Cuidamos el fuego,
y las llamaradas se apaciguaron,
las llamas nunca se apagaron
hasta que tuvimos que marchar.
Y cuando nos hubimos marchado,
la casa se vino abajo
y cubrió las huellas
que dejamos en el suelo.

Cuando vosotros salisteis del Puerto,
fueron vuestras últimas vistas de Irlanda.

Mis ojos están ahora cansados
y no verán para mucho.
Pero las imágenes de Irlanda
aún siguen en mí.

Así que venerad vuestro pasado
en los cuartos de vuestro corazón
y nunca estaréis vacíos
de amor cuando partáis.

Cuando vosotros salisteis del Puerto,
fueron vuestras últimas vistas de Irlanda.


 .
Bueno, esta es la breve  pero curiosa historia encadenada de estas pocas fotografías.

jueves, 5 de junio de 2014

Arte contemporáneo en la chatarrería y otras historias


Fotografía de Agustín Muñoz Luna vía Las aventuras de Neme


La otra noche vi como unos chatarreros estaban  afanados en meter dentro de su carrito de supermercado unos retorcidos herrajes  de la construcción, que -vistos con una mirada "artística"-  me recordaban en cierta "forma" a una conocida obra de Chillida, "El peine del viento". Y  me vino entonces a mi memoria un sonado suceso de hace algunos años, el robo de obras de arte  contemporáneo más importante jamás ocurrido en España. Más de treinta  obras entre las que se encontraban nada más y nada menos que algunas piezas de  Picasso, Chillida ,  Botero y  Saura. Vamos,  que una "joyita" en términos de valor artístico y sobre todo,  monetario en el mercado negro (o blanco) del arte .  La cuestión es que -sorprendentemente- desaparecieron sin dejar rastro  en su traslado desde la cuidad alemana de  Colonia hasta Madrid. Dichas obras, por lo que he podido indagar,  pertenecían a diversas galerías de arte de Madrid y Barcelona. Su desaparición tuvo lugar en los mismos almacenes de la empresa encargada del transporte  y custodia de dichas obras. Parece se que en el almacén donde se recogían las obras, dejaron el furgón aparcado  ¡¡ con las llaves puestas !! Lo que pasó a continuación no lo diré hasta el final de post por aquello de obligar  a mis náufragos insulares a continuar leyendo, que ya saben que me gustan las historias, que no la Historia,  del arte.

"Peine  del viento" La Concha, San Sebastián , obra de Eduardo Chillida


Ya,  robos de obras de arte ha habido muchos, algunos muy sonados como aquel famoso de La Gioconda en el Louvre, donde hasta el mismísimo Picasso aliado con su "troupe" parisina  estuvo supuestamente implicado y de cuya historia hace no mucho el cineasta  Fernando Colomo hizo una película : "La Banda Picasso". Lo conté tiempo atrás por aquí.



¿Y qué decir del robo en Oslo de famoso cuadrito   "El Grito" de Edvard Munch robado al menos dos veces (creo que 3)  en menos de 10 años?  Lo ladrones en el primer robo dejaron una nota que decía "Gracias por la falta de seguridad". Ahí queda eso.

O aquel otro sonado robo en el domicilio de las  empresaria y millonaria Esther  Koplowitz en Agosto de 2001 cuando le fueron sustraídas obras de  Brueghel, Goya,  Pisarro,  Sorolla  y otros reconocidos y cotizados artistas. En aquella ocasión los ladrones reconvertidos para la ocasión en traficantes de obras de arte, cayeron rápidamente en manos de la policía al cometer errores de aficionados en el tema del lucrativo  mercado del arte.

O en otro sentido, no ya del robo sino de la intervención artística sean museos y galerías, vulnerando las medidas de seguridad como hiciera el popular  y esquivo artista urbano,  Banksy al  colarse en algunos museos y colgar sus propias obras en ellos, siempre críticas con el "estabilismen" del arte. Este artista ha abierto la "veda" y otros también han seguido su  estela poniendo en tela de juicio no solo la seguridad sino también ciertas cuestiones en relación a la "sacralización" y comercialización  de los espacios culturales.

Obra de Bansky 'expuesta' en el Museo de Brooklyn, Nueva York


Y volviendo a los chatarreros de mi barrio y al robo de las obras de Picasso, Chillida y compañía, al poco de ocurrir, se empezó a especular  si tras dicho robo se encontraban  bandas profesionales  e internacionales "expertas" en este tipo de robos que a modo de "mercenarios" eran contratados por esos nuevos magnates y capos del petróleo o las drogas,  ansiosos de colgar en sus mansiones estas obras tan deseadas. Pero la realidad fue bien distinta, nada de ladrones profesionales  y nada de bandas internacionales, pues a ninguno de ellos se le ocurriría como se le ocurrió a uno de estos ladronzuelos, vender una de las obras robadas  -una escultura en hierro de Chillida-  al  "peso" a un chatarrero de Getafe, la  misma  localidad en la que se cometió el  espectacular robo. Pues eso, hay muchos mundos y todos están en éste. El  del arte, el de los chatarreros y el de la gente de a pie.

                                                                  Chatarreros en Madrid

martes, 17 de diciembre de 2013

#Poema27 Carta a Josefina Manresa (1939)



Buscando y buscando algo diferente con lo que participar  en #poema27, la  nueva y gran iniciativa literaria de Toni Solano con la que  homenajear  a través de Twitter a los poetas pertenecientes a la Generación del 27 que rindieron tributo a Luis de Góngora en el año 1927 en el Ateneo de Sevilla , encontré este estremecedor documento:  la carta que el poeta Miguel Hernández  escribió desde la cárcel el 12 de septiembre de 1939 a su compañera Josefina Manresa. Hace algún  tiempo publiqué aquí mismo un fragmento de la  misma  en un impresionante documento videográfico recitado por él mismo ilustrado con imágenes de archivo,    pero por desgracia.ya no está disponible,  así que transcribo íntegramente  la carta. Difícil, muy difícil no emocionarse:

A Josefina Manresa (Madrid, 12 de septiembre de 1939)


Mi querida Josefina:

Esta semana, como las anteriores, llega martes y no ha llegado tu carta. También empiezo a escribir ésta para que me dé tiempo a echarla después, cuando el correo me traiga la tuya, que no creo que falte hoy. Estos días me los he pasado cavilando sobre tu situación, cada día más difícil. El olor de la cebolla que comes me llega hasta aquí, y mi niño se sentirá indignado de mamar y sacar zumo de cebolla en vez de leche. Para que lo consueles, te mando esas coplillas que le he hecho, ya que aquí no hay para mí otro quehacer que escribiros a vosotros y desesperarme. 

Prefiero lo primero y así no hago más que eso, además de lavar y coser con muchísima seriedad y soltura, como si en toda mi vida no hubiera hecho otra cosa. También paso mis buenos ratos espulgándome, que familia menuda no me falta nunca, y a veces la crío robusta y grande como el garbanzo. Todo se acabará a fuerza de uña y paciencia, o ellos, los piojos, acabarán conmigo. Pero son demasiada poca cosa para mí, tan valiente como siempre, y aunque fueran como elefantes esos bichos que quieren llevarse mi sangre, los haría desaparecer del mapa de mi cuerpo. ¡Pobre cuerpo! Entre sarna, piojos, chinches y toda clase de animales, sin libertad, sin ti, Josefina, y sin ti, Manolillo de mi alma, no sabe a ratos qué postura tomar, y al fin toma la de la esperanza que no se pierde nunca. Así veo pasar un día y otro día, esperanzado y deseoso de correr a vuestro lado y meterme en nuestra casa y no saber en mucho tiempo nada del mundo, porque el mundo mejor está entre tus brazos y los de nuestro hijo. 

Aún es posible que vaya para el día de mi santo, guapa y paciente Josefina. Aunque yo, la verdad, creo que estos amigos míos llevan las cosas muy despacio. Han estado de vacaciones fuera de Madrid y han regresado esta semana pasada. No han podido venir a verme porque ahora es imposible para todo el mundo. Es casi seguro que los veré la semana que viene. Me decías en tu anterior que guardara la ropa cuanto pudiera. No te preocupes, que si no tengo ropa cuando salga, con ponerme una mano en el occipucio y otra en el precipicio, arreglado. Así y todo procuro conservarla y uso la más vieja y todo son cosidos y descosidos y ventanas por todas partes. El pijama se me ha roto y le he puesto un remiendo que es media camisa, porque se me veía toda la parte de atrás y era una verdadera vergüenza.

 Por lo que a mí me pasa, me figuro lo que os pasará a vosotros y como esto siga así, me veo contigo como Adán y Eva en el Paraíso. ¡Ay, Josefina mía! No nos queda otro remedio que aguantar todo lo malo que nos viene y nos puede venir, para el día que nos toque aguantar lo bueno. ¿Verdad que llegará ese día? Yo nunca he dudado de que llegará y de que seremos más felices que hasta aquí hemos sido. Esta separación nos obliga a respetar a nuestro Manolillo más que respetamos al otro. Manolillo del que no dejo de acordarme nunca. Dentro de un mes hará un año que se nos murió. Eso de que el tiempo pasa de prisa, para nadie es más verdad hoy como para nosotros y a mí me cuesta trabajo creer que ha pasado un año desde que cerró nuestro primer hijo los ojos más hermosos de la tierra. Dios, a quien tú tanto rezas, hará que el día diecinueve de octubre lo pasemos juntos, si no hace que lo pasemos el día ventinueve de este mes. No quisiera pasar, ese día lejos de ti. Iremos a dar una vuelta al campo y si tú eres decidida, visitaremos la tierra donde nos espera. Tengo ganas de hablar contigo. La otra noche soñé a Manolillo ya con cinco o seis años de edad. Cuídalo mucho, Josefina que crezca fuerte y defendido contra toda enfermedad. 

Cuando te sea posible come mucha fruta y mucho vegetal, principalmente patatas. Es lo que más conviene a tu salud y a la de nuestro sinvergüencilla. No me dices muchas cosas suyas. Supongo que ya hablará más que un loro. Si supieras que ganas tengo de oír su voz: se me ríen los huesos sólo de imaginarla, con que mira lo que me voy a reír el día que la oiga de verdad. Dime el peso que tiene, que no lo has pesado hace mucho tiempo. Estoy enfadado con Manolo y con las Marianas, a ninguno de los cuatro se les ocurre escribirme unas letras. No se acuerdan de mí, que no los olvido. Dime también algo de la abuela y la tía, que tampoco me han mandado una sola letra (...).
Bueno. Voy a dejar el lápiz y a esperar tu carta, a ver qué me trae de bueno. Nada. Hoy no recibo carta tuya. No me gusta que te retrases en escribirme. Vaya plantón que me he llevado al pie del que vocea el correo. No hay derecho. Espero que me digas algo de nuestra familia de Orihuela, de mi madre especialmente y de la de Pepito. Anteayer he recibido una carta de un amigo de la huerta, Trinitario Ferrer, muy amigo de mi hermano y me dice que se ve con él todos los días. Di a Vicente que le diga que por ahora no puedo contestarle, pero que me alegra mucho saber de él. Voy a terminar mi carta diciéndote que seas menos perezosa conmigo o de lo contrario no te voy a escribir en un mes. Y nada más porque no parezca larga ésta a la censura y porque hagan todo lo posible para que llegue a tus manos.
Manolillo: adiós, un beso ¡pum! Otro beso ¡pum! Otro, otro, otro, ¡pum, pum, pum!
Manolo: escribe, dejando a un lado por un rato las barbas y las perezas.
Marianas: a ser buenas y a pelearos una vez a la semana solamente.
Josefina: recibe para ti y para nuestro hijo y para nuestros hijos mayores el cariño encerrado y empiojado y ... perdido de tu preso
Miguel.
¡Adiós!'

Fuente:  http://mhernandez.narod.ru/1939.htm

jueves, 16 de mayo de 2013

#Espacios Centro de Arte "Harina de otro costal"

Espacio  principal con la maquinaria del molino

A  Lola Santos

En muchos pueblos y ciudades hay espacios y arquitecturas con una historia y  un encanto especial que irremediablemente están abocados al abandono o la rehabilitación feroz y mercantilista, convertidos en hoteles,  mesones  o como viene siendo una costumbre en ciertos pueblos:  museos etnográficos que, aparte  de destrozar el patrimonio original,   luego  suelen languidecer por falta de promoción o mantenimiento por los estamentos municipales o locales responsables. Afortunadamente no ha sido el caso del  maravilloso y acogedor espacio que en la onubense localidad de Trigueros sirve de sede  al interesante proyecto que responde al nombre de Centro de Arte "Harina de otro costal". Detrás  de este "milagro" en estos tiempos tan oscuros y difíciles para el arte  están dos personas de enorme valía y visión  como son Lourdes Santos y su compañero, el  gran pintor onubense Juan Manuel Seisdedos que precisamente expone en estos días y en su propio espacio "Seisdedos en el tiempo"  una amplia muestra de su prolífica obra .

El pintor y propietario del espacio, Juan Manuel Seisdedos junto a los hornos y una de sus obras

 Una laboriosa y respetuosa restauración a lo largo de los años  les ha permitido conservar el encanto e historia del lugar y crear  a su vez en perfecta simbiosis un artístico espacio de trabajo que , como dicen en su página de Facebook
 "permite tanto profundizar a profesionales en su propio mundo, como iniciar a personas que desean acercarse como aficionados al dibujo, la pintura, la escultura y sus técnicas. El taller toma su nombre del espacio en el que está ubicado, una antigua fábrica de harina con su molino, muy bien restaurado, y su horno de pan. "Del pan al arte" es nuestro lema."

Efectivamente, el espacio en sí, su arquitectura, su historia invitan a disfrutar de cada uno de sus rincones y recovecos: sala de exposiciones, jardines, bar, terraza, piscina,  talleres artísticos y ocupacionales en la planta alta, el impresionante jardín de esculturas de porexpan en la trasera del Centro y otras estancias más, aparte de las zonas personales como vivienda. Un espacio "animado", un espacio con vida...

Detalle de las gigantescas figuras de porexpan en la zona exterior

El centro cuenta también con zonas ajardinadas y un patio con barra de bar y  cocina donde degustar al aire libre la cocina local como, por ejemplo,  el pan triguereño o la alboronía (en la foto) , todo con productos naturales de la huerta local.

Pero una de las principales actividades del centro de arte  aparte  de las exposiciones, es la organización e impartición de distintos talleres ocupacionales, desde modelado y vaciado, elaboración de figuras plásticas con porexpan,  fabricación de papeles artesanales y un largo etcétera  de eventos como veladas poéticas o musicales que hacen de este espacio un auténtico hervidero artístico y cultural no solo de la modesta localidad de Trigueros sino de toda la provincia de Huelva.

Sonia  Santos,  fadista portuguesa  que ha pasado por el Centro de Arte

 Otros espacios del Centro de Arte "Harina de otro Costal"

Terraza  en el  patio
Sugerentes cortinas pintadas en el baño
Otra vista del salón principal con la maquinaria original del molino
Colección de figuras para carrozas y cabalgatas
Patio con piscina


Mas información en: http://www.creativovolumen.com

En Facebook

sábado, 9 de febrero de 2013

Las pipas de Ai Weiwei

Detalle de las pipas de porcelana de  Ai Weiwei 
Fotografía tomada en el  Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de  Sevilla

Lo fascinante del arte contemporáneo es su poder para contar o sugerir historias casi con cualquier cosa. Los objetos se revisten de símbolos, se cubren de significados, se llenan de metáforas, se dignifican y se  sacrifican en aras del arte. Desconocía yo a este peculiar artista chino llamado Ai Weiwei. No hace mucho tropecé con una entrevista suya  en El País Semanal, creo recordar. Y en cierta forma, leyendo su dramática historia familiar y sus litigios y peripecias como artista con el gobierno chino (que lo tuvo  más de un año bajo arresto domiciliario)  al criticar abiertamente las Olimpiadas de Pekín y la pérdida de libertades en su país, consiguió que me interesara un poco en su figura.

"Sunflowers Seeds" Instalación en el CAAC de  Sevilla  Febrero de 2013 

 La suerte o la causalidad ha querido  traer aquí a Sevilla una muestra de su obra al Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. En  una de las salas se ha recreado a pequeña escala ,"Sunflowers Seeds", una  impresionante instalación realizada en la Tate Modern en el 2010 donde el artista y activista chino cubrió -con toneladas de pipas  de girasol a tamaño natural  hechas de  porcelana-   todo el suelo de la gran Sala de Turbinas.  Estos dos vídeo reportajes  se recrea todo el proceso, desde la obtención de la materia prima, los moldes, el pintado a mano, etc.,   hasta la instalación y el disfrute posterior y elitista del mundo del arte, ajeno tal vez a todo el proceso y el compromiso social del artista.



Lástima que en la muestra de Sevilla no se pudiese pisar y sentir la alfombra de pipas como se ve en este vídeo. Aunque creo entender por qué, los visitantes acabaron llevándose una buena parte de las pipas de la Tate, aunque hay quien dice que es por el polvo tóxico que desprende la porcelana al pisarse. Quien sabe...


 La pregunta es inevitable ¿Por qué pipas de girasol?¿Por qué de cerámica?¿Por qué tan impresionante cantidad?¿Por qué en el suelo para pisarlas? Parece ser que todo tiene su por qué. Buscando ampliar mis horizontes y sabiendo que el arte siempre  puede tener muchos niveles de lectura e interpretación y que no siempre alcanzamos a descifrarlos, encontré un artículo de El País de hace unos años bajo el título  ¿Pero...quién es Ai Weiwei? donde pude enterarme de algunas cosas y sacar conclusiones sobre su trabajo.  

Por un lado,  Ai asegura que ha pretendido reflejar los conceptos de "individualismo, producción con mano de obra intensiva y trabajo artesanal". Algunas obras del artista chino suelen requerir muchas horas de trabajo por lo que recurre a artesanos o artistas que las realizan por encargo.  La instalación que  se hizo en la Tate Modern  -y en pequeña escala,  la de la Cartuja- no fue una excepción, para ello Ai Weiwi recurrió a más de 1600 artesanos de una remota región china de Jingdezhen ( la  misma que en el pasado fabricaba exquisitas porcelanas para la corte imperial)  para realizar durante más de dos años toneladas y toneladas de pipas de porcelana a tamaño natural pintadas a mano una por una, como se veía en uno de los vídeos anteriores. Como quien dice, un trabajo de chinos...

Ai Weiwei en la Tate|  REUTER

Como en España, las populares pipas son un aperitivo muy común en las calles de su Pekín natal, que es, además, uno de los muchos símbolos de los años de la Revolución Cultural, cuando el líder Mao Zedong era representado en los carteles de propaganda como un sol rodeado de girasoles, que simbolizaban la gente, el pueblo, la colectividad.

Cartel de propaganda de Mao rodeado de girasoles

Ilustración vía The Picture Show

Ai  Weiwei  reivindica de esta forma evocadora y poética la falta de libertad y derechos en su país, aludiendo a los símbolos, a la memoria, al trabajo colectivo y al poder del arte para crear conciencia crítica.

 La siguiente película documental Never Sorry (2012) actualmente en cartelera  refleja la génesis de sus proyectos artísticos y  algunas de sus muchas acciones de enfrentamiento contra el gobierno chino, como cuando empezó a a denunciar  la mala calidad de construcción de las escuelas de su país, algunas de las cuales fueron trágicamente destruidas durante el terremoto de Sichuan, en el 2008 ( 69.227 muertos,  374.643 heridos y  17.923 personas desaparecidas, según las cifras oficiales de la Wikipedia) o mediante la colaboración ciudadana en su blog (que al poco fue censurado y cerrado)  hacer un listado real con nombres y apellidos de las personas desaparecidas durante el terremoto. Numerosos artistas chinos trazan su peculiar visión sobre Ai Weiwei, China  y su arte.



En noviembre del 2010, Ai Weiwei fue arrestado en su domicilio, después de anunciar la organización de una cena de camaradería, para el 7 de noviembre en Shanghai, con la que pretendía denunciar la orden dada para la demolición de su estudio, en esa ciudad. La detención fue ordenada y ejecutada por las autoridades chinas en razón de una supuesta ilegalidad del mismo. Ai Weiwei siempre negó este extremo, señalando que tenía el beneplácito de las autoridades de Shanghai para construirlo y que la actuación del gobierno sólo obedecía a un castigo contra él, por su apoyo a la disidencia del país. Días después, el gobierno chino ordenó demoler su estudio.

Otras fuentes consultadas: The creators of art: Ai Weiwei. Freedom. Libertad

domingo, 3 de febrero de 2013

La banda Picasso. Luces y sombras del arte.

Pablo Picasso fotografiado por André Villers con la pistola de Gary Cooper en 1959

En 1907 una noticia aparentemente intrascendente salta en el mundillo del arte parisino: unas estatuillas íberas son robadas del Museo del Louvre. La investigación policial condujo directamente al poeta Guillaume Apollinaire, conocida personalidad de la bohemia parisina e íntimo de la troupe que giraba en torno al mítico Bateau Lavoir de Picasso y sus allegados. Durante el interrogatorio el poeta tuvo que confesar que las estatuillas estaban en posesión del malagueño. La policía comprobó que Apollinaire había dicho la verdad y detuvo a Picasso. Éste se defendió alegando que las había comprado a un anticuario pero que desconocía que habían sido robadas. La policía, conocida ya la fama de Picasso y a pesar de tener antes otros antecedentes en la compra de obras de arte robadas, decide exculparle. Picasso devolvió las estatuillas y ambos, Apollinaire y él, fueron liberados sin más cargos. Cuentan las crónicas que el único que pisó la cárcel fue el secretario del poeta, Honoré-Joseph Géry Pieret, autor material del delito.

Fotografía del Bateau Lavoir donde vivía Picasso | vía  www.nubesytripas.blogspot.com

Algunos años después, un 22 de de agosto de 1911 una noticia corrió como la pólvora por el mundo del arte: ¡¡ La mismísima Gioconda había sido robada del Louvre !! Nuevamente la policía apuntó a Picasso y Apollinaire, como principales sospechosos de tan sonado robo. Esta es la historia que la nueva película de Fernando Colomo “La banda Picasso” nos invita a recordar. La historia es ya harto conocida. Finalmente el ladrón resultó ser un italiano, Vicenzo Perugia que, instigado por el argentino y negociante Eduardo Valfierno para que la Gioconda volviera a Italia, entró en el Louvre, retiró la tela del marco, la enrolló y la sacó del museo. Éste tuvo el lienzo dos años guardado bajo su cama a la espera de un comprador capaz de pagarle lo que él exigía. Pero mientras tanto no perdió el tiempo: hizo un interesante negocio vendiendo reproducciones a millonarios estadounidenses y brasileños. Finalmente, un anticuario llamado Geri, utilizado como gancho por la policía, se citó con él en un hotel con la intención de de comprar la Gioconda. Fin de la historia, la Gioconda volvió al Louvre y Picasso, Apollinaire y su “banda” quedaron libres de toda sospecha.

 Fotograma de "la Banda Picasso" de Fernando Colomo Vía Público.es

Sin embargo, conocidos los antecedentes “cleptómanos” de Picasso y su troupe, tal vez convenga hacer otra lectura más atrevida. La vida nocturna de la bohemia parisina se prestaba a todo tipo de placeres y atrevimientos, tal vez al calor de los efluvios etílicos de la absenta, el haschis  o incluso,  las locuras del opio, sustancias a las que les pegaban en mayor o menor medida casi toda la pléyade de artistas que pululaban por los cafés y cabarets de París. En este contexto bien pudiera suceder que Picasso y Apollinaire se “calentaran”una de esas noches "locas"  para robar aquellas estatuillas íberas.

Picasso en aquellos años  rodeado de piezas y tallas africanas

 Bien es sabida la pasión que Picasso (y otros muchos artistas como Matisse o Jean Cocteau) tenía por el arte primitivo a raíz de que en 1907 descubriera las máscaras africanas en el Museo del Hombre de París, que como está igualmente documentado en los muchos bocetos y dibujos preparatorios de Picasso, condujo a la realización de una de las obras fundamentales del arte moderno: Las señoritas de Aviñon. Según cuenta Max Jacob, durante un encuentro en la casa de Gertrude Stein en París, en la que  coincidieron Picasso y Matisse, éste último le enseñó una estatuilla africana que había comprado en una de las tiendas de antigüedades y objetos exóticos, que entonces estaban de moda entre determinados círculos de la capital, y en especial de los artistas.  Tal como lo cuenta Jacob, Picasso tomó la estatua y la sostuvo entre sus manos durante gran parte de la noche. Cuando a la mañana siguiente el poeta visitó el estudio de Picasso, encontró esparcidos por el suelo, un gran número de hojas de papel. En cada una de ellas, el malagueño había repetido obsesivamente el mismo boceto: una mujer con un solo ojo, una nariz demasiado larga que convergía con la boca, y parte del pelo cayendo sobre los hombros. El cubismo nació ese día, diría Jacob más tarde.

 Muestra "Picasso y la escultura africana" (2010) Tenerife  Espacio de las Artes (TEA) 


 Una escena de una anterior película sobre Picasso (interpretada, creo recordar, por el gran "devorador"  Anthony Hopkins) reflejaba a Picasso y sus amigos de borrachera, recorriendo en un coche y alborotadamente la campiña de París rodeados de máscaras africanas como acompañantes. Imagino que dicha escena estuviera documentada en alguna de las muchas biografías de Picasso. Esto dice mucho de la locura artística en aquellos años.

Apollinaire en el  Bateau Lavoir junto a una talla africana

Volviendo al tema del robo, bien pudiera entenderse este acto de “sabotaje” al sustraer las estatuillas del mismísimo Louvre -símbolo de la tradición y la arrogancia oficial  - como el primer “performance” de la historia del arte, una forma de llamar la atención y una declaración de intenciones de un grupo de artistas sabedor de que estaba sentando las bases del arte moderno.

Sin embargo, no todo en Picasso son luces. Aparte de su conflictiva, posesiva y nada clara relación con varías de sus mujeres y amantes, Picasso -amparado en su ascendiente fama- no era del todo honesto, especialmente en lo relativo al dinero y sus competidores artísticos. Se decía que nunca pagaba en metálico, que lo hacía en cheques porque sabía que nadie los cobraría ya que todo el mundo prefería guardar como “trofeo” su firma como “autógrafo” . Se decía que a través de intermediarios compraba las peores obras de Matisse y otros artistas emergentes, para luego mezclarlas con las suyas y esperar a que se mofaran de ellas sus amigos al enseñárselas como propias, para luego decirles de quien eran realmente. Genio y figura el malagueño.

 Al hilo de la cuestión, bien valdría recordar que a lo largo de toda la historia del arte la picaresca y el fraude ha estado bien presentes. Ya Miguel Ángel enterraba y mutilaba sus propias creaciones escultóricas para hacerlas pasar por antigüedades clásicas, muy demandadas por la ambición coleccionista de  los mecenas renacentistas o para decorar  sus mansiones y palacios. En las “bottegas” de artistas de renombre como Leonardo o Rafael los aprendices realizaban bajo el asesoramiento del maestro copias de las obras para “colocarlas” a otros potenciales clientes, de hecho la reciente aparición de una nueva “Gioconda” en el Museo del Prado confirma esta arraigada costumbre de hacer copias idénticas. Otros artistas ocultaron que hicieron uso de artilugios ópticos para dibujar o pintar, como demostró David Hockney en su documentado y recomendable libro "El conocimiento secreto". Recuerdo que ya hablé de este tema  por aquí, en el post Cuando las imágenes tenían magia.

 E incluso hay  artistas  que han consentido y alimentado la copia burda de sus piezas maestras con tal de sacar tajada del asunto, incluso firmándolas a posteriori. El caso de Salvador Dalí es sintomático, pero no el único de una larga lista. En fin, luces y sombras de artistas. No es oro ni arte todo lo que reluce.

Quien quiera curiosear un poco más, hay una amplia  información sobre  fraudes y falsificaciones artísticas en este ensayo de Carlos Rehermann  "Arte y fraude"
Y por supuesto, ir al cine...

sábado, 29 de diciembre de 2012

Leonardo Torres Quevedo, inventor




Siempre me han apasionado los inventos y quienes los hacen posible porque gracias a ellos, la vida tal como la conocemos es algo mejor y más llevadera en la mayoría de las ocasiones.

La iniciativa de Google con su doodle de ayer nos descubrió la figura del inventor cántabro Leonardo Torres Quevedo (1852-1936), una persona capital en el mundo de la ingeniería pero que hasta ahora muchas personas ni conocían. Un gran inventor más conocido y respetado fuera de España que aquí ¿Escucharon hablar de él alguna vez?¿Lo mencionan los libros de la escuela? ¿Se le ha dedicado un día, organizado una exposición o algo para a darle a conocer fuera de Cantabria?



   1908.Primera prueba del globo dirigible en Guadalajara | Fuente:  El Diario Montañés


      1920. Aritmómetro electomecánico, una especie de calculadora unida a una máquina de escribir |Fuente: El diario Montañés
   "El Ajedrecista" autómata construido por Torres Quevedo en 1912 | Fuente: Wikipedia 

Murió sabiendo que con sus ingenios estaba revolucionando el mundo pero nunca imaginó a lo que estaba dando pie. Este "Leonardo"  contemporáneo español buscó sin descanso respuestas a sus preguntas con números, dibujos, piezas y maquetas que configuraron las primeras máquinas autómatas, aplicó ingenios de cálculo para desarrollar distintas máquinas capaces de resolver ecuaciones. Además, Torres Quevedo utilizó sus conocimientos para crear una máquina conocida como el Ajedrecista, una máquina autómata de ajedrez capaz de jugar y ganar a cualquier oponente sin ninguna intervención humana, dada a conocer durante la Feria de París de 1914  generando gran expectación en aquellos tiempos donde hubo una extensa primera mención en Scientific American como "Torres and His Remarkable Automatic Device" ("Torres y Su Extraordinario Dispositivo Automático") el 6 de Noviembre de 1915. Hay quien lo considera el primer "videojuego" de la historia. 

Pero se hizo especialmente famoso por el transbordador que, todavía hoy, cruza las cataratas del Niágara  y por sus prototipos que originaron los actuales y populares mandos a distancia, entre otros inventos y proyectos.

Por eso, el doodle de Google  incluye dentro de la cabina que cruza las cataratas dos pieza de ajedrez y una vaca, en relación al primer pasajero del prototipo de  transbordador que, para salvar un río,   construyó en su pueblo natal cántabro de Santa Cruz de Iguña.

Hizo historia, con su vida y trabajos se han llenado páginas y páginas de libros, y, no menos importante, consiguió animar a quienes todavía luchan contra 'imposibles' cada vez más posibles.

Es sin duda un buen propósito para el nuevo año que en breve comienza...


Mas información en este artículo que le dedica un diari
o cántabro